| Quousque tandem abutere, aglutinatio gubernatrix, patientia nostra? |
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José Luis Gómez
El proceso histórico por el que discurrió, no sin avatares, el sufragio universal no puede considerarse acabado para que el término “democracia” adquiera el concepto que su naturaleza requiere.
Es cierto que cada cuatro años se puede cambiar de opción de partido gubernamental, pero, triste “democracia” la que puede derivarse sólo de una partitocracia. Puede que quede uno condenado a delegar poderes soberanos a imbéciles como representantes máximos de esos resultados.
Si bien es cierto que la aritmética del 50+1 se ha convenido en que represente ganancia electoral, no es menos cierto que la política, al menos desde Aristóteles, es más que un juego de máximos o mínimos. En Grecia la Política y la Ëtica se consideraban inextricablemente unidas, hasta el punto en que no cabía conceptuarse éticamente un acto humano sin quedar automáticamente enmarcado como acto político y viceversa. Con esta filosofía parecía solventarse la capacidad del representante soberano como delegado más idóneo para presidir la Polis, y hacer recaer la confianza en él, al menos por un tiempo, dentro de los procesos económicos y socio-culturales requeridos para dinamizar las formas de los regímenes políticos: monarquía, oligarquía, democracia.
Hoy, sin embargo, y en esta España nuestra, los fenómenos políticos están tan teñidos de intereses personales y mezquinos, a fuer de partidismos medrantes y pesebrantes, que se ha vuelto urgente replantearse el mismo concepto “democracia” a fin de habilitarle como investidura capaz de filtrar el mosquito frente a aquellos coladeros por los que vienen pasando camellos.
La impunidad de cargos políticos, velada por un Parlamento y no por una Ley ad hoc, ni siquiera constitucional, puede encadenar las cosas de tal modo que la justicia de los políticos sea vista como la de una casta intocable y regida por otros parámetros distintos a los de los ciudadanos.
Esto es lo que está ocurriendo hoy con el Partido socialista en el Gobierno.
ZP lleva tres años abusando de nuestra paciencia, con vacío lenguaje, con debilidad de adolescente, sin proyecto alguno político en la cabeza, con peones y ministros mezquinos, con astucias y estrategias de publicidad ante el débil también, ante el indocto e iletrado que le aplaude sin someter a peso y medida aquella palabra, aquella frase, aquel gesto mitinero. La gente de su entorno no sale de un círculo cerrado cuyo escenario ya no puede ser otro que el de Tartufo, que se creía sus propias mentiras, a fuer de repetirlas.
Qué hombre hecho y derecho, con mediana cultura, puede hoy tomarse en serio a ZP, a Rubalcaba, a las indoctas de sus ministras, al torticero Solbes, que por salvar el vestuario, se encierra en el armario; y tantos otros, con listas o sin ellas, que por miedo a quedarse sin lentejas porque no tuvieron las agallas de una preparación intelectual o profesional con independencia económica, hoy se ven cercenados a dar vueltas a la noria del partido y ,cual brutos de carga, sacar los cangilones del pozo emponzoñado.
“Montesquié ha muerto”, dijo algún imbécil, alguna vez, pero porque él lo había matado. Hoy , el Fiscal Pumpido, dice aplazar las investigaciones de corrupción del Partido socialista, al que fielmente sirve,(sin precatarse de su servicio al pueblo ciudadano), alegando, sin escrúpulo alguno, que puede estigmatizarse su imagen ante la inminente campaña electoral. Perdonen, pero yo ya me bajo en esta estación. No se puede continuar por unos carriles oxidados que amenazan con derrumbe total de la mercancía.
¿ No les suena esto a aquella otra estigmatización de la X, que pasó de la claridad a la penumbra en boca del ínclito Garzón?
Bueno, pues este señor vuelve a las andadas. Algo raro debe andar anidando en su cabeza que, lejos de aprender de los errores, los repite, y se le ve, cual zaguán pretencioso de pasar por ser el vestíbulo del Edificio, arrogante y pródigo del talento que le cuelga hasta pisarlo, como hoy le diría nuestro Valle-Inclán.
La ignorancia es muy atrevida, pero asociada a la maldad y a la estulticia da un resultado de estolidez en estado puro. No es necesario agitarlo antes de usarlo.
¿Quién puede tragar el esperpento de hacernos ver, desviando la atención de sus presuntos delitos, que este Gobierno” persigue la corrupción, cuando mantiene el caso Baleares, Ciempozuelos etc sin tocar y mantiene a la Pantoja en los calabozos de una Comisaría toda una noche? Otegui y de Juana han sido más afortunados. Y lo que puede venir detrás no es moco de pavo.
Ni Dante encontrará lugar en el Infierno para tanto desalmado.
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Manuel Maldonado Para empezar quisiera dejar una cosa clara: no reconozco el derecho al aborto. No puedo reconocerlo por tres razones fundamentales; la primera porque considero que la vida humana es un don, don que recibimos y del que tenemos que rendir cuentas; la segunda porque considero que toda vida tiene una dignidad infinita con independencia de sus circunstancias personales; y, la tercera, porque el principal y primer derecho que posee de todo ser humano, sin el que no se puede acceder a los restantes, es el derecho a la propia vida. |
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