| Hartazgo |
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José Luis Gómez
Ya no sabe uno cómo empezar y cómo terminar a la hora de expresar lo que se piensa y se siente ante esta calamitosa legislatura tan inane y tan suspicaz.
Le oía el otro día a de la Cierva decir que posiblemente detrás de toda esta intencionalidad política de ZP esté la Internacional Socialista y la Masonería. Pero decir esto es quedarse a verlas venir. Alguna treta de más envergadura hay detrás. ¿ Qué es? Por de pronto, la treta está consiguiendo que los medios de comunicación, las tertulias, los críticos más atrevidos y los analistas políticos más avezados no salgan del lodazal temático más embarrancado en que ha metido a España este indigente intelectual.
¿No habrá habido algo de más calado que nos retrotrae a las conversaciones que esta gente del PSOE, (cuya cabeza visible es su Secretario, sacado por los pelos frente a Almunia, Borrel y Rosa Díez como más maleable), mantuvo en la sombra y suciamente con la izquierda más radical de este país, a fin de aliarse contundentemente contra lo que ellos llaman la derecha y aislarlos por tiempo indefinido?.
No cabe duda que la mayoría absoluta del PP, del 2000, les produjo pánico, junto al buen encauzamiento de la economía y la dureza en política antiterrorista.
Las cosas podrían empeorar para ellos,( los sociatas y los aberchales), que podrían verse apartados de por vida del poder mientras no surgiera de sus propias cenizas otro Psoe, distinto y distante del de LLopis y del de Felipe Glez., quien no sólo arrebató la dirección del Partido sino que sembró el país de casos innumerables de corrupción. desde Filesa, el BOE y Fondos R.-Gal.
¿Quién podría prestarse mejor para este golpe de mano que la alianza con lo más radical del país vasco ,a quien acababa de erradicar el PP del escenario político para siempre? ¿Y la periferia radical del socialismo y republicanismo? Las piezas del puzzle parecen encajar si tenemos en cuenta que la ambigüedad de ZP es una constante: no sabe, no contesta, no encara la cuestión, porque la cuestión, para él, tal vez sea sobrevivir a la cuestión, ya que sin ésta caería en la nulidad personal y política más abyecta y la defenestración más bastarda que jamás se conoció en toda la historia de España, incluida la del siniestro siglo XIX.
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Manuel Maldonado Para empezar quisiera dejar una cosa clara: no reconozco el derecho al aborto. No puedo reconocerlo por tres razones fundamentales; la primera porque considero que la vida humana es un don, don que recibimos y del que tenemos que rendir cuentas; la segunda porque considero que toda vida tiene una dignidad infinita con independencia de sus circunstancias personales; y, la tercera, porque el principal y primer derecho que posee de todo ser humano, sin el que no se puede acceder a los restantes, es el derecho a la propia vida. |
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