Reforma del estatuto de Andalucía: ¿Has Leído la letra pequeña?

Manuel Maldonado (Granada)

El próximo día 18 de febrero los andaluces estamos llamados a refrendar, o NO, la reforma del Estatuto de Andalucía. Una reforma alumbrada por una gran parte de nuestra clase política, a pesar de carecer de demanda social.

Una clase política que, aunque segura de la victoria del sí, y por si acaso, ha evitado cualquier debate serio que permita acercar el contenido de esta reforma al resto de los mortales. Por eso, a día de hoy, la única información de que disponemos, aparte de la que podemos extraer de la lectura del susodicho estatuto (de pésima redacción por cierto), son los folletos de propaganda electoral que hemos recibido en nuestras casas.

Por ejemplo, en uno de estos el Sr. Chaves nos lo vende como el mejor de los estatutos posibles, porque garantiza y mejora todos los aspectos de la vida cotidiana de los andaluces, potencia el desarrollo económico de nuestra región y aumenta el autogobierno de Andalucía; y, por supuesto, es constitucional y baluarte de la unidad de España. En otro, el Sr. Arenas afirma que en el nuevo estatuto se reflejan los principios y convicciones de los populares, y se defiende la libertad, solidaridad e igualdad de todos los españoles, incluida la unidad de España.

Presentado así, ¿quién podría votar en contra?; y, precisamente, ahí radica el problema. Porque para poder votar libremente no solamente se necesita una papeleta y una urna, hace falta lo más importante: conocer en profundidad su contenido.

A medida que uno escarba un poco, descubre que este estatuto es inconstitucional, laicista e intervencionista , no sólo en lo económico, sino que pretende controlar aspectos de la vida social y derechos fundamentales de la persona, de la familia y de las instituciones jurídicas que los amparan. Algo muy lógico, ya que entre sus progenitores se encuentra el PSOE pero, sorprendente viniendo del PP, que aunque hace tiempo abandonó el humanismo cristiano, se sigue presentando como modelo de liberalismo. Juntos han alumbrado un estatuto que NO respeta la subsidiariedad entre las regiones españolas; que NO apuesta por la vida al abrir las puertas de la eutanasia y no aportar soluciones al grave problema del Aborto; que NO ayuda a la familia al no mencionar al matrimonio, mientras protege las uniones homosexuales y parejas de hecho; y que NO garantiza la libertad de educación al implantar el laicismo en la escuela, al impedir la libre elección de centro por los padres y al introducir la ideología de género e la escuela.

Además, el Sr. Arenas no ha tenido tiempo de explicarnos por qué el estatuto catalán es inconstitucional y este NO, a pesar de ser en muchos aspectos un calco del primero. Bueno, y mejor no preguntarle por la ilegalidad de su convocatoria, realizada por un presidente autonómico y no por el Jefe del Estado.

Y no nos olvidemos de su falaz realidad nacional, todo un paso de gigante hacia la confederación de estados, tan añorada por Zapatero. Tiempo al tiempo, bastará con la pérdida de la mayoría absoluta para caer en manos del PA, un partido nacionalista que ya ha mostrado sus cartas: < No queremos ser menos que Cataluña. A Andalucía "Nación" le interesa>.

En definitiva, demasiado poder en manos de una clase política ávida de poder, incapaz de moverse si no es para alcanzar sus propio interés y siempre jugando al escondite con su obligación de buscar el bien común. Un autentico avance hacia un totalitarismo de estado, disimulado con una seudo-democracia con votaciones cada cuatro años.

Visto lo visto, yo NO tengo dudas de lo que tengo que votar el próximo día 18, espero que, tras esta revisión crítica del estatuto, ustedes tampoco. Así que, luego no se quejen si optan por quedarse en casita o se marchan a disfrutar de un maravilloso día de playa.

 
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Manuel Maldonado 

Para empezar quisiera dejar una cosa clara: no reconozco el derecho al aborto. No puedo reconocerlo por tres razones fundamentales; la primera porque considero que la vida humana es un don, don que recibimos y del que tenemos que rendir cuentas; la segunda porque considero que toda vida tiene una dignidad infinita con independencia de sus circunstancias personales; y, la tercera, porque el principal y primer derecho que posee de todo ser humano, sin el que no se puede acceder a los restantes, es el derecho a la propia vida.

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